«León de Israel»

Comentario

Sobre el origen del nombre de la ciudad española de León se propone que proviene de la palabra latina legio, haciendo referencia a la legión que fundó la ciudad en su actual emplazamiento. Literalmente se dice: Esta tesis, comúnmente aceptada, se refuerza con el todavía válido gentilicio legionense para referirse a los habitantes de la ciudad. La evolución de Legio a León se explica fácilmente, pues en latín clásico, la gi se pronuncia como si fuese una gui, por lo que la pronunciación de Legio sería Leguio, algo que acabó derivando en el Leio o Leionem, que a su vez acabaron en el nombre actual de León.

La ciudad francesa con el mismo nombre Lyon, la segunda mas importante despues de París, igualmente tiene asociada su etimología a una derivación de la antigua denominación romana de Lugdunum, nombre de la antigua capital de las galias romanas.

También la histórica Lombardía italiana con capital en la ciudad de Milán, representa en su escudo un león rampante y rugiente. Este territorio mantiene asociada su etimología a la tribu germana de los Langbard (Lombardos), un pueblo germánico originario del norte de Europa asentado en el valle del Danubio que invadió la Italia bizantina en 568 d.C bajo el liderazgo de Alboino. El Reino lombardo de la península itálica duró hasta el año 774 d.C, cuando fue conquistado por los francos. La Historia gentis Langobardorum (Historia de los lombardos) fue escrita por Pablo el Diácono entre 787 y 796, un monje católico que definía las historia paganas de su gente de «tontas» y «ridículas». Pablo explicó que el nombre «langobardo» venía de la longitud de sus barbas, derivado por la palabra latina longus (‘largo’) y bart (‘barba’). Una teoría moderna sugiere que el nombre «langobardo» viene de Langbarðr, un nombre antiguo para representar al dios escandinavo Odín.

En cualquier caso ninguna teoría contempla o menciona el interesante significado en lengua caló de la palabra “lombardo”, que más allá de casualidades quiere decir LEÓN

En la época moderna el judaísmo sionista ha acaparado la simbología del león como símbolo de Israel, tomando igualmente para su nuevo estado un nombre que legitimamente no le corresponde, pues si nos ajustamos a la Historia probablemente sería más apropiado identificarse como Judea. Es obvio que el argumento bíblico gira en torno la historia del Pueblo de la doce Tribus y para la cultura occidental se propone equivocado concluir que el relato bíblico pueda explicar la historia de la tribu de Judá, cuya población lógicamente representaría una inmensa minoría dentro de Israel y cuya Torah babilónica no reconoce en absoluto el carácter mesiánico de Jesús de Nazaret que tuvo para el mismo Pueblo de Israel.