Montserrat

Posiblemente se pueda considerar el macizo más representativo de Catalunya. Un entorno mágico, místico y misterioso a la vez que acoge entre sus monumentales paredes de piedra el santuario donde se resguarda y venera la figura de la Virgen de Montserrat, la matrona del Pueblo Catalán.

Sobre el nombre de este importante y singular sistema montañoso y su relación con el nombre de la Virgen que lo representa, podría decir que existe un relativo desconcierto y mal entendimiento al respecto que expongo a continuación para tratar de aclararlo.

Antes que nada es importante subrayar que los nombres asignados a numerosos enclaves de la geografía, frecuentemente tratan de conmemorar algún acontecimiento de la historia, destacar algún personaje relevante o subrayar alguna idea considerada importante de la que se desea dejar constancia. Se diría que obedecen a un porqué que habitualmente tiene reflejada su respuesta en la historia. 

Así, al realizar las consultas sobre el origen del nombre “Montserrat”, la explicación más común y que posiblemente hayas podido escuchar en alguna ocasión, relaciona directamente el nombre con su significado y de esta manera se dice que “Montserrat” significa “Monte aserrado”. Aunque esta afirmación se pueda considerar cierta, deberemos admitir que está basada en una simple obviedad estética que únicamente relaciona el nombre de la Santa con la peculiar forma dentada del macizo que la acoge, sin ofrecer detalle alguno sobre el origen de la tradición. 

En esta breve explicación se estarían ignorando dos aspectos importantes. En primer lugar, si bien la silueta de este macizo es muy particular, resulta notorio que la propiedad de “monte aserrado” se puede considerar una característica común para cualquier sistema montañoso, careciendo así de cualquier valor sustancial intrínseco que se le debería suponer al origen de una creencia espiritual de tradición como ésta.

En segundo lugar y quizás más importante, deberemos aceptar también que en el caso propuesto sería una propiedad vulgar de la montaña (serrada) la que atribuiría nombre a la Santa y no a la inversa como sería lógico suponer. Ejemplar y modélica puede ser la figura femenina que se representa, no la montaña en sí. Es cierto que otras Vírgenes o Santas han tomado su nombre del lugar donde se hallaron, análogamente encontramos la Virgen de la Sierra en Cabra (Córdoba) o la Virgen del Valle en Motril (Granada) relacionadas con el entorno geográfico donde se hallaron, de un modo genérico y sin matices particulares. Igualmente La Virgen del Puerto en Santoña (Cantabria) o la del Alcázar en Sevilla y no por esta razón Puerto o Alcázar fueron tomados como nombre propio femenino. Aunque todas ellas morenas, sin duda representa un delicado tema complejo de interpretar y del que se dispone escasa información al respecto, la poca existente es además proporcionada por una iglesia promotora de un determinado dogma.

Por otro lado es destacable la característica principal de esta venerada figura que ha servido para darle un cariñoso sobrenombre, “La Moreneta de Montserrat”, llamada así por el color oscuro de piel con que se la representa, siendo además éste un peculiar rasgo muy común en todas las imágenes religiosas más primitivas. También el sentimiento religioso cristiano se encuentra muy vinculado en la cultura popular de la zona, de esta manera las poblaciones de Olesa o Esparraguera situadas al pie de la montaña de Montserrat, acogen ambas durante semana santa las representaciones más populares y participativas de la Pasión de Cristo.

En la ilustración adjunta se señalan los nombres de algunas de las cimas más representativas del macizo, dónde la agrupación de nombres por sectores sugiere proponer una posible interpretación general del conjunto. De esta forma se diferencian principalmente tres grupos, extendidos en la dirección este-oeste a lo largo de la sierra.

En el primer grupo del lado oriental se hallan dos referencias bíblicas elementales, La escalera de Jacob y María Magdalena, acompañadas muy de cerca por “la Preñada”, “la Momia”, o “el Gorro Frigio” (la barretina catalana) además de la roca de San Salvador también llamada “Trompa de elefante”. En la parte central del macizo destacan el “Serrado del Faraón” o “La Esfinge”, dos evidentes referencias al antiguo Egipto. También el “Serrado del Moro” y el “Pico del Moro” evocan la influencia de los Pueblos mauritanos en la zona. Por último en la parte occidental baja, dos referencias, “La niña” y “La Sillita”, señalando sutilmente hacia una evidente intención del significado, más aun si también se considera la presencia de la roca de “La Preñada” cerca de “La Magdalena”. Se ha señalado también “el cabrito” por su simbolismo bíblico empleado en 23 ocasiones. 

Es importante remarcar la relación común entre todos estos nombres con la historia de la expansión de la cristiandad en occidente. Egipto, los pueblos moros del continente africano y la presencia de una posible descendencia de linaje Real se ven representados de forma parcialmente velada como trasfondo común de todos ellos, evidenciando alguna posible intencionalidad testimoniada de forma muy natural y perfectamente ajustada al guion de la historia conocida.

Este planteamiento no sería posible de proponer de no estar asentado sobre alguna base de realidad sobre la que poder sostener racionalmente los fundamentos. Para comprender este supuesto alternativo es necesario fijar la atención sobre un personaje poco conocido. Su nombre es Santa Sara Cali y tal como señalaban algunas de las perseguidas corrientes heréticas del medievo, en ella se encarnaría la descendencia legítima como hija de Jesús con su esposa María Magdalena. De esta manera la conocida como “SARA LA EGIPCIA” sería originalmente la persona sobre quien se atribuiría el nombre del conjunto montañoso más representativo de Catalunya. De esta forma la relevancia espiritual del macizo de Montserrat se manifiesta explícitamente al relacionarla con la existencia de un Santo Grial, entendiendo este concepto como la Sangre Real del verdadero linaje de Cristo. Por su parte sobre la etimología del nombre actual Montserrat habría derivado en este caso de una forma aproximada a “Montsara” o “Mont-Sarais”, la montaña de Sara, un nombre hebreo bíblico con significado de “Princesa”.

Sin duda alguna representa un controvertido tema, considerando que Santa Sara Cali es la Patrona del Pueblo Gitano y que este grupo étnico ha sido duramente perseguido durante los últimos cinco siglos, así como estaba profetizado bíblicamente sucedería al verdadero Pueblo de Dios. En este punto es importante recalcar la representación reiterada de imágenes religiosas de piel oscura en todo el territorio peninsular, encuentran una justificación sobradamente razonable cuando se atribuye a una relación con personajes procedentes del oriente mediterráneo. Bajo esta perspectiva el origen egiptano de los llamados Gitanos tiene otro argumento en el que reafirmarse como descendientes legítimos de las tribus de Israel, con todo lo que representa admitir esta verdad. 

Aisladamente este asunto se puede entender como una enrevesada conjetura, sin embargo paralelamente a este caso particular se deben considerar otros muchos argumentos dispersos en el rastro de la historia, todos ellos señalando en la misma dirección y donde la suma de incontables pocos confirmaría la probable veracidad de lo expuesto. 

Al juicio personal queda determinar cuál de las propuestas se presenta más razonable. 

La Gloria sea para Dios

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